El S&P Merval cerró el viernes con una suba del 1,51%, ubicándose en torno a los 2.977.118,50 puntos, consolidando una jornada claramente positiva para la renta variable local. Entre las alzas más destacadas se ubicaron SUPV (+4%), TGNO4 (+3,9%), ALUA (+3,9%), BMA (+3,4%), COME (+3,4%) y TRAN (+3,6%), reflejando un renovado interés comprador en el segmento de acciones argentinas.
En el mercado de renta fija se observó un comportamiento mixto dentro del universo de bonos soberanos. Los títulos en dólares bajo legislación local mostraron, en su mayoría, leves retrocesos. El AL29 fue la excepción con una suba marginal del 0,5%, mientras que el resto operó en terreno negativo: AL30 cayó 0,1%, AL35 retrocedió 1,3%, AE38 bajó 0,3% y AL41 perdió 0,5%. Esta dinámica sugiere cierta toma de ganancias tras las subas acumuladas en las últimas semanas.
En los bonos globales bajo ley extranjera se replicó una tendencia similar. El GD30 descendió 0,5%, el GD35 cayó 0,7% y el GD46 ajustó 1,1%, en un contexto de mayor cautela y volúmenes moderados. A nivel mensual, varios de estos instrumentos todavía registran variaciones negativas de dos dígitos, lo que evidencia que la recuperación reciente aún no logra compensar completamente las caídas previas.
En contraste, los bonos en pesos ajustables por CER tuvieron una rueda positiva. Los títulos de corto y mediano plazo lideraron las subas: TX26 avanzó 0,4%, TX28 ganó 0,9% y el DICP subió 1,0%, consolidando el interés por instrumentos indexados en un escenario donde las expectativas de inflación continúan siendo relevantes. Solo PARP y CUAP mostraron bajas del 0,8% y 1,7% respectivamente, mostrando cierta selectividad dentro del segmento.
Por el lado de los Bonos Bopreal, el desempeño fue dispar. BPY26 retrocedió 0,3%, mientras que las series 2027 operaron mayormente en negativo: BPOC7 cayó 1,0%, BPOD7 cedió 0,6% y BPOB7 bajó 0,5%. El único que logró cerrar sin cambios fue el BPOA7 con variación del 0,0%, lo que refleja una pausa luego del fuerte interés que estos instrumentos habían mostrado en semanas previas.
En el plano internacional, los futuros de Wall Street comenzaron la jornada en terreno negativo, con el Dow Jones cayendo 0,05%, el S&P 500 retrocediendo 0,15% y el Nasdaq perdiendo 0,31%.
No obstante, las acciones mundiales registraron avances al inicio de la semana, impulsadas por un repunte en los títulos tecnológicos estadounidenses y otros activos que habían sido fuertemente castigados en días previos. A esto se sumó el impulso proveniente de Japón, donde la contundente victoria electoral del oficialismo llevó al índice Nikkei a subir un 3,9%, alcanzando máximos históricos ante expectativas de mayor gasto público y recortes impositivos.
La búsqueda de oportunidades en mercados que habían sufrido ventas recientes, como la plata, el bitcoin y las acciones tecnológicas, ayudó a mejorar el sentimiento global. Asimismo, crecieron las expectativas de una política monetaria más flexible por parte de la Reserva Federal, lo que debilitó levemente al dólar. El mercado ya descuenta con alta probabilidad un recorte de tasas en junio, a la espera de datos clave sobre empleo, inflación y actividad económica durante la semana.
Por otro lado, un informe de Bloomberg que señala que China habría instado a sus bancos a reducir la exposición a bonos del Tesoro estadounidense generó algo de presión adicional sobre el dólar y empujó ligeramente al alza los rendimientos. En este contexto, el yen se fortaleció frente a las principales monedas, revirtiendo parte de la debilidad que había mostrado frente al dólar a fines de enero.
Fuente: Stefano Roatta
Equipo Boston Asset Manager
